Mamás, todas fuimos primerizas (Por Mamá agridulce)

Cuando veas a una mamá que tiene por primera vez a su bebé en sus manos recuerda que alguna vez estuviste en sus zapatos.

Cada vez que la veas desesperada porque su bebé quiere estar pegado a ella todo el día o porque no ha podido dormir en muchas noches, trata de no decirle que ya pasarán esos días y que luego los extrañará. Recuerda cuando tú te sentías igual de cansada, tu cuerpo te pedía una pausa para poder seguir adelante y sólo querías sentirte comprendida.

Cuando una mamá primeriza decida dar pecho o fórmula, resiste y no le digas que está mal dar una cosa o la otra. Recuerda la presión que pudiste sentir los primeros días con tu bebé al saber que su vida dependía de ti y lo que más te importaba era alimentarlo bien para que creciera sano y ganara el peso necesario.

Cuando veas a una mamá primeriza estresada, resiste y no le digas: “uh! Y eso que sólo tienes uno, espérate a que sean dos o tres”. Recuerda esa primera vez que te soltaron a esa única personita en tus brazos, que sentiste toda la responsabilidad del mundo y que a veces las situaciones te superaban.

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Blog de una nueva mamá que relata la maternidad desde su punto de vista, plasmando lo bonito, difícil, frustrante y gratificante de la maternidad.

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